lunes, 22 de junio de 2015

LIPOVETSKY- "CREATIVIDAD Y FELICIDAD EN LA HIPER-MODERNIDAD"



CRÓNICA

Entrevista. Filósofo y sociólogo francés, estudioso de la sociedad posmoderna

Gilles Lipovetsky: 'La gente común no halla ya la felicidad en el súper, por eso escribe o hace fotos'

  • 'El capitalismo ha permitido al arte entrar en la vida cotidiana y liberarse 

    de su encierro en museos' 

  • 'El arte ha perdido su identidad sólida'

  • 'El espectador se pregunta si es pura provocación, una broma o una genialidad'

  • 'La competitividad hará el trabajo difícil. Para buscar el equilibrio, 

    la creación debe ser prioritaria' 




Imagen: JORDI SOTERAS



     
  • Ver más
Es un fenómeno realmente curioso. Cuando uno lee a Gilles Lipovetsky -el filósofo por excelencia de la modernidad y su postrimería, El imperio de lo efímero, La era del vacío, transmutada ahora en «híper modernidad»- las conclusiones que extrae son catastróficas y apocalípticas; pero toda vez que uno le escucha, esa carga negativa -¿estaría en mi mente lectora?- se transforma en corriente positiva e integradora. Empiezo a pensar que no sé leerle, no obstante les pasaré unas claves para que ustedes lean mejor La estetización del mundo, su último y nutritivo ensayo, que esta semana publica la editorial Anagrama. 
Verán, cuando lean que la cultura y su expresión artística se ha convertido en puro negocio de mercado, entienda que «la motivación económica no mata la creación» sino todo lo contrario, porque ha traído consigo una muy loable "desjerarquización de la cultura" y ha conseguido "que el arte no permanezca envasado en los museos sino que impregne nuestro mundo común, tal y como hoy sucede". Que si nuestras emociones se han convertido en un arma que el comercio maneja como hilos de marioneta, pues mejor que mejor, porque "esto nos ha dado la libertad de elegir e innovar» -elegir el atuendo, por ejemplo-. Y donde dice que el "capitalismo artístico" ha estetizado nuestro alma, han de entender "estética" en su sentido original griego: tocado por las emociones, la percepción, la sensibilidad. Es decir, que vivimos en un mundo estupendo. El problema, y esto sí lo admite, es que muy pocos tienen el dinero para disfrutarlo; pocos que cada vez son menos, mientras el resto luchamos contra la ansiedad que el híper consumo y la híper estimulación, la inmediatez y la falta de educación, nos generan.
No obstante, también para ello apunta soluciones el filósofo de lo social -Millau, Francia, septiembre del 44-: educar a nuestros hijos y alumnos en el gusto por la creación y el empeño en la calidad. Ay, tan fácil lo pinta.


Si el arte y la cultura se han convertido en puro negocio comercial, ¿es que han perdido todo valor humanista? 
No, el valor humanista pervive en la cultura pese a su utilización mercantilista. Siempre ha habido intereses detrás del arte, si piensas por ejemplo en el Renacimiento, la dimensión del arte no era humanista, sus valores eran religiosos y de poder. Es en la era moderna cuando se impone la idea de que el arte excluye lo comercial, de que el beneficio económico lo pervierte; pero llegados a la híper modernidad, esta diferenciación estricta se erosiona. Pongamos por ejemplo los museos, no solamente proliferan por todas partes sino que acogen manifestaciones como la moda o incluso las marcas, y la gente se escandaliza: ¡oh, la cultura se ha comercializado, ha muerto y ya no existe sino el dinero! En mi opinión el problema era en cambio la exclusión: ¿es que no hay creación, no hay cultura en la moda? Yo creo que sí, y que en cierto modo hemos llegado a un estado de las cosas más verdadero. Me parece muy positivo cuestionarse las jerarquías, la línea divisoria entre el arte puro y el comercio. Esta oposición rígida es lo que se contesta en el libro: no, la motivación económica no mata la creación, la democratiza. Lo ideal no es un arte sólo apreciable por una jerarquía, es preferible que la belleza y la creatividad estén en el mundo cotidiano y del comercio, y esto es posible gracias a la industria, que hace posible la moda, el diseño, la tecnología, etcétera.
¿Y todo esto le parece suficiente para un buen futuro o tiene alguna receta para un mañana mejor?
Nuestro objetivo de futuro, sobre todo para nosotros los europeos, es comprometernos con la calidad. Para mí, esta es la gran cuestión humanista hoy: la modernidad ganó la batalla de la cantidad, el bienestar para la mayoría, y la híper modernidad debe ganar la batalla de la calidad o la estilización del mundo; este es el ideal de futuro. El capitalismo ha dado un giro, abriendo una ventana que permite al arte entrar en la vida cotidiana y liberarse de su encierro en los museos. Y esto en el fondo no era sino el programa de las vanguardias históricas y del modernismo: el arte aplicado que tenía como fin hacer bonito lo útil.
Analiza en su ensayo una evolución de los fines artísticos, de la religión a la política, pero mi pregunta sigue siendo: ¿a qué fines sirve hoy el arte sino a los comerciales? De Andy Warhol a Damien Hirst, ¿cuál será la intencionalidad del artista vivo más caro del mundo?
No lo sé, no quiero entrar a valorar si me gustan o no las calaveras de Hirst o los globos de Jeff Koons, este gran mercader publicitario, por ejemplo. Lo que me parece revelador de esta época es tu pregunta, que apunta a la desorientación general, porque el arte, en mi opinión, ha perdido su identidad sólida. Y el espectador se pregunta continuamente si es pura provocación, si es una broma o por el contrario, una genialidad. La primera premisa del arte aplicado es renunciar a la idea de que el arte se opone a lo comercial y a la celebridad. Y luego llega Warhol y proclama: "I'm a business artist" [soy un artista comercial], y aquello supuso una ruptura, porque hasta entonces lo comercial era lo vulgar, pero a partir de entonces el arte comercial dejaba de diferenciarse del verdadero arte, desaparecía la contradicción entre arte y éxito comercial. Se convirtió en un artista celebridad y en su Factoría el arte se integró con la comunicación, la publicidad, el marketing, etc. ¿Qué diferencia hoy una galería de arte de una tienda de moda?
Dice que este capitalismo trans-estético funciona a base de explotar comercialmente nuestras emociones. ¿Es posible aún luchar para liberar nuestras emociones de esa explotación comercial o somos ya sólo burdas marionetas a su antojo?
El libro se remonta a los orígenes de este capitalismo artístico, que sucede exactamente a mediados del siglo XIX con el nacimiento de los grandes almacenes: comprar deja de ser algo simplemente útil y se convierte en un espectáculo. Las mujeres van al Bon Marché y se divierten con los colores, la decoración, etcétera: es el origen del shopping como acto teatral, el comercio entendido como teatro. Y a partir de ahí el comercio se focaliza en nuestras emociones, jugando con ellas mediante la publicidad, pero también a través del cine, que es la ingeniería emocional perfecta, y finalmente mediante el diseño. A partir de principios del siglo XX el capitalismo profundiza en la idea de que vivimos mejor rodeados de belleza, tocados por la emoción de la belleza, y consigue producir y comercializar las emociones, integrándolas en el engranaje económico. Hoy en día lo emocional ha penetrado en todos los ámbitos de nuestra vida, incluida la política, todo quiere hacernos reír o llorar; el capitalismo funciona como una ingeniería de sueños y emociones.
¿Y dónde queda la libertad del individuo?
Esta comercialización, que en principio es una manipulación criticable, no es tan simple: el capitalismo artístico se ha visto obligado a diversificar para emocionar y a cuidar hasta el más pequeño detalle para permitirnos la libertad de elegir. 
¿Libertad o espejismo?
Te pongo un ejemplo sencillo, con una pregunta: ¿por qué vas vestida así hoy, acaso lo has copiado de un modelo? Tu respuesta sin duda será que no, en absoluto, que has combinado y personalizado tu imagen, que te gusta llevar el pelo así y asá, que la falda la has encontrado en un mercado tal y cual, etcétera. Si el comercio no hubiera diversificado y cuidado el detalle al extremo, esta libertad de elegir e innovar no sería posible. Si fueras una burguesa catalana de principios del XX, tu casa y tu atuendo serían extremadamente convencionales, sin embargo la moda hoy te permite ser anticonvencional, el híper mercado es tan diverso que cada individuo puede recrear su propio universo.
Monsieur Lipovetsky, ¿cómo logra dar un giro positivo a todo lo que en principio parece negativo y alienante?
Mira, desde finales de la Edad Media se habló de la dictadura de la moda, algo que hoy ya no es real, no es posible. Hay una dictadura comercial, todo es comercio, pero no hay una dictadura de la moda, la moda es absolutamente diversa.
Propone ante todo la educación para luchar contra la esterilización de la cultura. Una educación familiar y no académica, ¿he entendido bien?
No, no, ambas: la escuela también debe educar.
¿Cómo educar a nuestros hijos si nosotros mismos somos producto de esta hipérbole consumista? ¿Por dónde empezamos?
No debemos esperar que el capitalismo artístico lo haga todo: tenemos que conservar nuestra mirada. El capitalismo no sólo ha estetizado nuestro entorno, sino que también ha sabido estetizar nuestro alma, en tanto que consumidores. Un campesino del XIX no contemplaba el paisaje, apenas veía las cosas útiles que había en ese paisaje. Los artistas nos enseñaron a contemplar y el capitalismo democratizó esa contemplación, y así nace el turista, que no es sino consumidor que viaja para sentir la contemplación, algo puramente estético. El concepto de estética viene de la voz griega aisthetiké que quiere decir tocado por las emociones, perceptor y sensible a la belleza y su influjo sobre la mente. Y el capitalismo artístico ha conseguido, a través de la publicidad, las revistas, el cine, la moda, etcétera, democratizar la mirada estética, es decir la percepción de la belleza, la sensibilidad.
¿Y ya está? Quiero decir, sobre estas premisas, ¿cómo podríamos educar? ¿Educamos en el consumo capitalista y punto?
Vuelvo al planteamiento del principio: la batalla humanista hoy está en la lucha por la calidad. Las escuelas tienen que luchar por esa calidad, ayudar en la búsqueda de la calidad. Y este es el mensaje del libro: para ganar esta batalla, humanista y también económica, hay que priorizar la calidad. Las escuelas deben enseñar el gusto por la creación. Mira, la competitividad hará que en el futuro el trabajo sea cada vez más difícil y cualificado, y para buscar de nuevo el equilibrio es imprescindible que la creación sea algo prioritario, porque nos ayuda a vivir mejor y es un motor económico: hacer música, pintar, escribir o contar con imágenes proporciona un placer y una satisfacción que no son estrictamente consumistas. El consumo no basta, hay que sentir. El capitalismo artístico no es lo único que existe, hay otros paradigmas contradictorios con la estética: la salud, la polución, la ecología, la educación, que no debe ser exclusivamente estética, los niños tienen que formarse en la realidad y en el esfuerzo...
¿Será capaz la ecología de poner fin a la sobredosis consumista que tanto daño hace al planeta?
No soy en absoluto pesimista: las contradicciones harán evolucionar el mundo, el hombre no es sólo un productor y consumidor, es un creador que encuentra la felicidad en esa dimensión creativa. Cada vez más la gente común escribe, fotografía, hace teatro... y no lo hace por esnobismo, sino en busca de la felicidad que no encuentra en el supermercado. La competitividad nos contagia estrés y ansiedad, y el ideal humanista es integrar la dimensión creativa para liberarnos, aliviarnos. La vida será cada vez más difícil y la creatividad ha de ir ganando importancia, y por ello me parece una clave educativa primordial: dar a los niños los utensilios para que puedan realizar esta profunda aspiración humana que es la creación.
Monsieur Lipovetsky, en 1995 predecía usted una creciente polarización social entre una pequeña minoría opulenta y una vasta mayoría muy mal pagada. Esto que es hoy el presente, ¿hacia dónde derivará en el futuro?
Sí, atendemos a esta deriva desde los años 80. Pero no es tan sencillo, por un lado la desigualdad económica se acentuará y por otro, los gustos serán cada vez más homogéneos entre las clases, y el resultado paradójico de esta democratización estética es una creciente ansiedad entre las clases no pudientes. 
¿Y la solución?
Llevábamos más de una hora conversando y lo cierto es que la madeja, lejos de desliarse, se enmarañaba cada vez más. No había más tiempo. Tampoco llamé a su casa de París, para no liar los cables inalámbricos del teléfono.

--
La estetización del mundo, que el filósofo firma a medias con Jean Serroy, sale a la venta este miércoles,28 de enero (Editorial Anagrama)


NOMBRE: Gilles Lipovetsky. ESTADO CIVIL: casado; dos hijas. EDAD: 70. SU PROYECTO: 'De la légèreté. Vers une civilisation du léger 2' (De la ligereza. Hacia una civilización de lo ligero). LIBRO Y PELICULA: 'No tengo. Leo literatura y veo cine muy diverso, y casi siempre en relación con aquello que estoy escribiendo o sobre lo que estoy reflexionando'.
     

martes, 16 de junio de 2015

MARCO AURELIO "EL LIDERAZGO EN LA ADVERSIDAD"




Por Mario Alberto Montaño Delgado.

Cuando este gobernante romano ejerció de emperador, grandes problemas asolaban a Roma. Guerras en diversas fronteras, una peste que acabo con una tercera parte de la población, divisiones y luchas al interior de la organización política romana, un pueblo hundido en la molicie y la ignorancia; además de serias dificultades familiares; a saber: la infidelidad constante de una esposa insatisfecha y ávida de aventuras, hijos a los que amaba profundamente y que no vio crecer dadas sus ocupaciones y aún con estas dificultades, tuvo la fuerza para exhortarse a si mismo y a quienes leemos sus "soliloquios o meditaciones" a evitar amargarnos, quejarnos o ceder a las tentaciones de la ambición y del poder, a no conducirnos por el mundo con parafernalias o poses excesivas; por todo ello, Ernest Renán en su estudio sobre la vida y obra de este emperador-filósofo expresó que "jamás la humanidad conoció un alma tan bella como la de Marco Aurelio...". y si bien, esta loa podría resultar polémica, también lo es que este político-filósofo de suyo lo es, puesto que como emperador se afano por acoplar a la dura realidad, una alta moral y una alta ética; rompiendo así con cualquier esquema o paradigma "pragmático" a los que la mayoría de nuestros líderes, dirigentes, políticos o autoridades, nos tienen acostumbrados.

Harto difícil resulta concebir que un emperador romano que ostenta el mayor de los poderes de la entonces superpotencia mundial, eligiese beber agua al vino; vestir la sobria lana antes que el delicado lino de las altas clases, la constante práctica de romper códigos "políticamente establecidos" como cuando advertía que algun querido amigo o maestro estaban entre la audiencia de algún evento cívico-religioso y sin mayor preámbulo acudía a su encuentro para mostrarles su afecto y estima antes que a los altos dignatarios.

A este Emperador-Filósofo, su pueblo lo amaba, a pesar de que cuando acudía como invitado de honor al circo romano, ostensiblemente, se concentraba no en la brutalidad del espectáculo, sino en la lectura o redacción de sus  ensayos filosóficos, mismos que al final nos legó en su precitada obra de "soliloquios o meditaciones", donde compila una serie de reflexiones y ejercicios filosóficos  al modo puramente estoico:

 "Apenas amanezca, piensa todos los días: hoy encontraré a cualquier persona que tenga alguna de estas faltas: que sea un indiscreto, un ingrato, un insolente, un embustero, un envidioso, un  egoísta. Los desgraciados que tienen estos defectos es porque no distinguen los verdaderos bienes y los verdaderos males. Pero yo, que he aprendido que el bien verdadero consiste en lo que es honesto y el mal verdadero está en lo vergonzoso, yo, que conozco la naturaleza de quien comete la falta, que sé que es hermano mío, no de sangre y de carne, sino por nuestra común participación en un mismo espíritu procedente de Dios, no puedo sentirme ofendido por su parte, ya que nada de cuanto hago podría avergonzarme. En efecto, nadie podría despojar a mi alma de la honradez; es imposible que llegue a enfadarme con un hermano y que pueda odiarle. Ambos hemos sido hechos para obrar de común acuerdo, como los pies, las manos, los párpados; como dos hileras de dientes, superior la una e inferior la otra. Obraríamos, pues, contra la Naturaleza si fuésemos enemigos; y obraríamos así si expresásemos disgusto y aversión con estos desdichados."

En tiempos en los que las distracciones impiden conocernos a nosotros mismos y por ende la humanidad de los otros, cuan importante resulta un referente como Marco Aurelio, que nos ayuda como un amigo, a dimensionar el valor de la bondad y la compresión, a reivindicar la soledad como herramienta para redireccionar el rumbo que vamos dando a nuestra existencia y el uso de la razón para salir del rabaño y poner en tela de juicio aquello que consideramos de alta prioridad en nuestras vidas. 

Quizá después de leer los soliloquios, nos encontremos retratados, nos incomodemos y entonces se nos rebele la ignorancia que nos aqueja, la ambición que nos aleja de amigos y seres queridos, el afán manipulador que nos provoca frustración y en fin, el camino a una vida más libre y mejor.

¿Será que te atormenta el deseo de la vanagloria? Si es así, considera la rapidez con que cae en el olvido todo lo de este mundo, el inmenso abismo de la eternidad que te ha precedido y que te seguirá, la vanidad de las glorias humanas, la inestabilidad de las cosas, el favor inestable del vulgo, su carencia de discernimiento y, en fin, el estrecho espacio en que se halla circunscrita la fama. La tierra, por sí sola, no es más que un punto en el espacio y un rincón habitado insignificante; ahora bien: ¿por cuántos y por qué clase de individuos serás recordado en este mísero rincón? Para terminar, acuérdate, pues, de buscar un retiro en el fondo de tu corazón, y, sobre todo, no te desanimes; huye de la obstinación inconsiderada y permanece libre. Considera todas las cosas con una firmeza varonil, como hombre, como ciudadano, como un ser destinado a morir. Y cuando examines interiormente tus principios morales, observa, en primer lugar, que los objetos que no se relacionan con el alma permanecen inmóviles, y que sus perturbaciones provienen solo de la opinión que se ha formado dentro de sí misma, y en segundo lugar, que todo lo que ves ahora ha de cambiar de un momento a otro y será reducido más tarde a la nada. ¡No lo olvides nunca! El mundo no es más que una transformación, y la vida, una opinión. 


Clases, Conferencias y Talleres
albertomd2773@hotmail.com
Mediador-Conciliador y Facilitador



jueves, 4 de junio de 2015

JUSTICIA RESTAURATIVA EN LA COMUNIDAD ¿Y ARISTÓTELES?


JUSTICIA RESTAURATIVA EN EL ENTORNO
COMUNITARIO DESDE LA ÉTICA ARISTOTÉLICA.

                                     Por M. en D. Mario Alberto Montaño Delgado.

                        “La Justicia Restaurativa generalmente nos remite hacia el ámbito penal, concentrando su eficacia en las consecuencias generadas 
por el hecho delictivo y no en su potencial preventivo.”

“La violencia termina con la argumentación serena.”
Adela Cortina.

Para justificar este ensayo, estableceré como punto de partida que una buena práctica, debe necesariamente sustentarse en un conocimiento teórico que refleje en última instancia, el acervo científico y filosófico que posee el sujeto practicante, por tanto, una aportación teórica nunca estará de sobra, habida cuenta de que la Justicia Restaurativa es una disciplina en plena evolución.





Actualmente, las inclinaciones que en México siguen las prácticas restaurativas, apuntan teórica y prácticamente a lugares comunes, es decir, hacia la indispensable  protección de la víctima, a la oportunidad del ofensor para pedir perdón y reparar el daño, a la participación de la comunidad y entonces pareciera que la exploración o aportaciones teóricas están agotadas o se antojan repetitivas, pues las mismas, se concentran en las consecuencias del drama penal y no más.

A mi parecer, se están dejado de lado las bondades de la Justicia Restaurativa, por cuanto hace a sus potenciales usos en el ámbito preventivo; apoyo mi aseveración en los estudios del Doctor Miguel Carbonell quien a guisa de lo anterior, en su obra “Los Juicios Orales en México”, expresa que en nuestro país prevalece una política de persecución de los delitos, más no de su prevención, verbigracia el 7º Foro Nacional Sobre Seguridad y Justicia acaecido el 21 y 22 de mayo en el Distrito Federal que verso en su esencia sobre consecuencias y no sobre medidas preventivas.




Es precisamente en esta inconsistencia del sistema de administración de justicia, donde las prácticas restaurativas pueden encontrar amplio margen de intervención; no necesariamente capitalizado el drama penal, sino antes de que éste suceda y cause daño, ¿y cómo hacerlo?; apurando un planteamiento, contestaré que a través de la difusión de la cultura de paz, dar conferencias, implementar círculos, cursos formativos e informativos; todo ello fuera del hecho delictivo; desde antes, cuando la punta del iceberg está en ascenso y no en el punto más alto de su desarrollo.

Pacificar preventivamente en los términos mencionados, obliga a una tarea que no es posible que cumplan únicamente los centros de justicia alternativa diseminados a lo largo y ancho del territorio nacional, pues la necesidad sobrepasa la capacidad institucional; demasiadas tensiones, violencia, desinterés e inequidad, agobian a la población, sin embargo, es en estos entornos que la cultura de la paz, debe incidir como estrategia para provocar el encuentro entre sí, la colaboración, la práctica de los valores que nos aseguren una existencia satisfactoria y feliz desde una perspectiva Aristotélica; derivando la responsabilidad de esta estrategia a la propia comunidad, como se ha servido en enfatizar el Doctor Héctor Hernández Tirado en su incansable labor pacificadora, “difundir la paz, exige la participación de todos, superar la división, las actitudes individualistas, egoístas, los protagonismos e intereses mezquinos, pues uno solo o unos cuantos, no podrían lograr este noble fin”; una visión que coincide con la Ética Nicomaquea:

“...la concordia no es posible en los malos a no ser en medida insignificante, como tampoco es posible que sean amigos, puesto que en las utilidades tienden a obtener más de lo que les corresponde, y en cambio se quedan atrás en los trabajos y en los servicios públicos; y queriendo cada cual para sí las ventajas, vigila y pone trabas a sus vecinos, y como nadie cuida del bien común, este perece. Y la consecuencia es entonces que están en estado de discordia, forzando los unos a los otros al cumplimiento de deberes que ellos mismos no quieren poner por otra (obra).” (Et.  Nic.IX, 6).

¿...y porqué Aristóteles?
 Porqué todo proyecto de Justicia Alternativa, exige necesariamente un corte humanista, imbuirle un espíritu (recordemos que para Montesquieu, el espíritu es lo que hace útiles a las leyes), claridad en los valores que le sustentan; pues sin base axiológica, se corre el riesgo de caer en el discurso sensiblero al que se acude cuando no existe bagaje cultural o sólida argumentación, defectos que el estagirita conocía de sobra y que denostó en su corpus filosófico (La Retórica).

Una segunda razón, radica en el hecho de que para este pensador, la ética es el objetivo de la política; contrariamente a las propuestas Maquiavélicas, una no puede concebirse sin la otra, so pena de provocar el desánimo y división al interior de las comunidades y en donde haya interacción de dos o más, siempre prevalecerá la necesidad de hacer política y ética.

Y en última instancia porque Aristóteles, nos ilustra acerca de que la virtud de la concordia, es por excelencia, la virtud ciudadana, que cabe cuando dos personas que coexisten en un mismo lugar, comparten y se reconocen con intereses y necesidades comunes. Sin concordia, es decir, sin el mutuo reconocimiento no puede haber comunidad ni la consecución de los principales fines de la polis, a saber “la felicidad y el perfeccionamiento ético de cada uno de sus integrantes”.

La propuesta concreta la hago consistir en la construcción de programas de justicia Restaurativa en las comunidades, programas que aún cuando no existan necesariamente delitos, conlleven la promoción de la concordia, la solidaridad, los valores democráticos, la práctica reflexiva e intercambio de ideas, en este sentido los círculos podrían resultar muy eficaces.

La justicia Restaurativa de suyo es comunitaria, entonces puede incidir donde exista comunidad y en opinión de Michel Onfray, la comunidad mínima, es donde hay más de uno, es decir, desde dos en adelante, pero no por mínima deja de ser comunidad y cabe aquí la pregunta, ¿la familia, los amigos, los vecinos, compañeros, estudiantes, partidistas, deportistas, artistas, trabajadores, etc...no son variantes de comunidades?; ¿ellos, como grupo, están sujetos a los avatares de encuentros y desencuentros, ? ¿de unión o desunión?. ¿Debe entre sus miembros, acontecer la tragedia de un delito para que un facilitador ponga a su disposición las metodologías restaurativas?.

La visión ética y política de Aristóteles, permite dar un marco teórico de alta eficacia, a las reflexiones expuestas, cuestión no menor, si consideramos que en los congresos nacionales y mundiales de mediación y conciliación, se ha enunciado la altísima necesidad de que los operarios del sistema de justicia alternativa cuenten con un bagaje científico y filosófico que les permita una claridad en los fines de los métodos y técnicas empleadas en su labor.

En mi quehacer docente, como catedrático del posgrado de la asignatura de Justicia Restaurativa de la Universidad de Ixtlahuaca, México; he advertido que con suma facilidad y fluidez, los alumnos “aprehenden” las metodologías y técnicas, no así, el conocimiento teórico que las sustentan, provocando que sus esfuerzos no eviten los sesgos que en cada caso son distintos y variables.

Cierro esta modesta aportación citando a Aristóteles:
“...la palabra está para hacer patente lo provechoso y lo nocivo, lo mismo que lo justo y lo injusto; y lo propio del hombre con respecto a los demás animales es que él solo tiene la percepción de lo bueno y de lo malo, de lo injusto y de lo justo, y de otras cualidades semejantes, y la participación común en estas percepciones es lo que constituye la familia y la ciudad. (Pol. I, 1)

Viene a propósito la cita anterior si atendemos a que la materia prima y finalidad última de cualquier metodología que dirima controversias, es la voz, el uso de la palabra que busca, el entendimiento y comprensión del otro.