miércoles, 10 de febrero de 2016

Víctor ochen




HABLAR DE LA PAZ DESDE EL CORAZÓN.



LES COMPARTO, UNA ENTREVISTA CON EL ACTIVISTA
VÍCTOR OCHEN. QUIEN DEMUESTRA QUE LOS ESCENARIOS ADVERSOS, SON PROPICIOS PARA DIFUNDIR LA CULTURA DE LA PAZ.

ESTA ENTREVISTA FUE PUBLICADA EN EL DIARIO EL PAÍS. EL 11 DE FEBRERO DE ESTE AÑO CON EL TÍTULO "LOS JÓVENES NO SON INSTRUMENTOS PARA LA GUERRA SINO PARA LA PAZ".


Victor Ochen nació en 1981 en Lira, en el norte de Uganda. Seis años más tarde, el Ejército de Resistencia del Señor(LRA por sus siglas en inglés) liderado por Joseph Konyempezó sus actividades en la zona destruyendo propiedades, matando, violando, obligando a cientos de personas a abandonar sus hogares y secuestrando a miles de niños y niñas para utilizarlos como soldados o esclavas sexuales. “De mis 35 años, he pasado 21 viviendo en un campo de desplazados”, comenta. Ochen, fundador de la ONG African Youth Initiative Network y nominado al Nobel de la Paz, recogía en Madrid el pasado 6 de febrero otro galardón, el Premio Mundo Negro a la Fraternidad.
Hoy, recuerda cómo tuvo que convivir durante muchos años con el miedo a ser secuestrado, "sobreviviendo con una sola comida al día, casi sin ropa y sin zapatos". No tuvo unos hasta los 14 años, cuando por fin pudo comprárselos. Desde pequeño tuvo que ponerse a buscar y vender carbón y trabajar en los huertos de otras personas o en "cualquier cosa" que le permitiera pagarse los estudios, hasta terminar la secundaria. Ochen recuerda que sus compañeros estaban seguros de que nunca podría acabar su educación y le preguntaban por qué hacía tantos esfuerzos.
"Pero yo sabía que las cosas podrían ser diferentes. Podría haber usado mi energía para matar y llegar a ser un líder rebelde, pero elegí un camino diferente y pienso que mis padres tuvieron un papel decisivo en esa opción. Mi madre estaba segura de que un día la vida sería mejor y nos decía que tuviéramos fe en el futuro, incluso cuando la situación era muy difícil".

“Podría haber usado mi energía para matar y llegar a ser un líder rebelde, pero elegí un camino diferente”
Ante el sufrimiento y la falta de oportunidades del campo de desplazados, muchos se unían a los rebeldes del LRA o al ejército ugandés. Sin embargo, Ochen asegura que desde muy joven decidió “que nunca cogería un arma ni aprendería a disparar un fusil” y agradece que sus padres le inculcaran "la disciplina, el esfuerzo y la cultura de paz".
En los momentos más duros de la guerra del norte de Uganda, Ochen se fijó en los jóvenes que volvían al campo tras ser liberados por el LRA. “Muchos se dejaban capturar de nuevo o volvían con los rebeldes porque la vida en el campo era horrible, peor que la que llevaban en la selva. Vi la rabia de aquellos jóvenes. Después de 20 años de guerra, nada cambiaba y el sentimiento de frustración y el resentimiento crecían”, evoca.
Esta situación le impulsó a fundar la ONG African Youth Initiative Network(Ayinet), con la idea de traer esos cambios y evitar que más jóvenes se unieran al conflicto.  “Estaban frustrados y eso les hacía ir a la guerra. Yo quería explicarles el papel  distinto que podrían desempeñar en la sociedad”.
Los inicios no fueron fáciles. “¿Nos vas a hablar de paz, algo que tú nunca has conocido? ¿Dinos cuándo fue la primera vez o la última vez que has vivido en paz?", le replicaban. "Creo que podemos cambiar las cosas y salir de esto, cuidando los unos de los otros y creando así la paz, en vez de luchar y matarnos", les respondía él.

Victor Ochen. 

"Nuestra sociedad se estaba hundiendo y lo mejor que podíamos hacer era crear un club donde los jóvenes, los desplazados, los que habían sido soldados o las chicas que habían sufrido violencia sexual pudiéramos hablar de paz, incluso cuando no sabíamos lo que era". El activista recuerda que mucha gente creía que traicionaban a la comunidad porque renunciaban a luchar para protegerse. Él les pedía mirar a la paz, pero no en términos militares, sino desde "el corazón humano". Ochen insistía: "Aunque mates a tu enemigo no habrá paz, seguirás enfadado, frustrado y habrá alguien que también querrá matarte a ti. Así no construimos una cultura de paz". Se enorgullece de haberse mantenido fiel a su idea aunque al principio fueran cosas que molestaban o que mucha gente no quería oír. 
Es esa firmeza la que ha llevado a este treintañero que nunca pierde la sonrisa a ser nominado al Premio Nobel de la Paz 2015 y a que la revista Forbes le considere uno de los 10 hombres más influyentes de África. También es embajador mundial del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 16, referente a la paz y la justicia, y consejero global de Naciones Unidas para el tema de los refugiados, género y protección en la región de los Grandes Lagos. Tras su parada en España viaja hacia Ginebra para reunirse con el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.
“Ahora me preparo para hacer más cosas en el continente y para ser una voz de África en Europa y América”, explica. “Ahora puedo hablar con los presidentes y con los líderes de la Unión Africana y creo que tenemos que movilizar a mucha más gente joven como yo, provenientes de todas las partes del continente. No para una revolución militar, sino para una revolución intelectual que nos lleve hacia una sociedad pacifica. Nosotros creemos en esa fuerza, en nuestra fuerza”.
Victor Ochen se ha convertido en una voz respetada en todo el mundo que habla de los problemas y del sufrimiento de muchos africanos.  “Y no porque yo tenga muchos estudios, porque represente a una institución poderosa o porque provenga de una familia con mucha influencia, sino porque he vivido esa situación. Yo he sido desplazado interno durante la mayor parte de mi vida y mi familia ha vivido con menos de un dólar al día. Por eso puedo hablar y ofrecer soluciones a nivel internacional”, insiste.
Su organización, Ayinet, ha trascendido las fronteras de Uganda y también trabaja en Sudán del Sur y Burundi, ayudando a los jóvenes a convertirse en "agentes de paz". Ochen está convencido de que las nuevas generaciones tienen en sus manos el poder de transformar África, pero cree también que hay que guiarlos. "Los jóvenes africanos carecen de modelos a seguir. Solo ven a gente que llega al poder y se enriquece, genera corrupción, usa los recursos públicos para su beneficio, fomenta el nepotismo y el tribalismo…Esto es lo que los jóvenes ven y es algo que se da en todo el continente", resume. Por eso cree que la oportundiad de consolidar el avance de la paz es llegar a los jóvenes pobres y frustrados. Él, que fue uno de ellos, cree que si se plantan y se niegan a ser herramientas de la injusticia y la guerra, la violencia, el tribalismo y las dictaduras morirán. "El futuro de África está en sus manos".
La ONG Ayinet ayuda a los jóvenes a convertirse en "agentes de paz"
Y por eso cree que hay que facilitar el acceso a la educación a los más vulnerables. "¿Cómo podemos romper el círculo de la violencia si a los que pueden salir de la pobreza les negamos la oportunidad de estudiar, si hacemos la educación tan cara?". Ochen critica a los políticos africanos que "manipulan" a los jóvenes para que vayan al campo de batalla "mientras sus hijos estudian en EE UU o en Europa". Pero para este padre de un niño de 10 años la culpa no solo recae en los políticos locales. “Si la única cooperación que Europa ofrece al continente africano es militar, no servirá para sembrar ni paz ni reconciliación en África. La cooperación debe ser cooperación para la paz y el desarrollo”.
Con todo, Ochen es optimista: "Los signos están ahí, poco a poco los patrones de mala gobernanza se están debilitando en el continente, y los jóvenes son parte de ellos. Hay que seguir hablándoles para que sean conscientes de todo el bien que pueden hacer", insiste. "Para ello hay que empoderarles. Porque si los jóvenes no tienen nada que perder, les dará todo igual. Hay que darles la oportunidad de tener algo y hacerles partícipes en la toma de las decisiones que les afecten. Entonces ellos mismo honrarán a su país, a su distrito y a su casa y tendremos una paz sostenible en África", predice.


lunes, 23 de noviembre de 2015

PNL y MEDIACIÓN



Por M. en D. Mario Alberto Montaño Delgado.


Tus creencias no están hechas de realidades,
más bien, tu realidad está hecha de tus creencias. 
Richard Bandler.


CONTENIDO.
El ser humano, un ser dinámico.
Crisis, oportunidad y PNL.
Aprender, desaprender y volver a Aprehender.
Aplicación de la PNL en la mediación.







El ser humano, un ser dinámico.
Afirmó Jean Paul Sartre que el hombre “es una nada”, también “que es aquello que hace con lo que hicieron de él”, este pensador francés, significó con estas dos frases, que el ser humano no es algo predeterminado, pues a diferencia de “las cosas” o los demás seres vivos, de los cuales sabemos de antemano su utilidad o bien su forma de desenvolverse y los extremos de su existencia; el ser humano es impredecible, pues dotado de voluntad e inteligencia, constituye todas las posibilidades, las más diversas y extremas inclusive; el humano por tanto, además de libertad para encontrar su “ser”, único e irrepetible, necesita relacionarse ya que solo de los demás adquirirá un lenguaje, educación, gustos y aficiones, en suma, la sociedad le otorgará una cultura, es cierto que en este sentido el hombre es predeterminado por la sociedad sin embargo, la tesis Sartreana resuelve esta circunstancia afirmando que aún con ello, el despliegue de la voluntad propia, otorga al ser humano, su esencia más que cualquier otra cosa o circunstancia.
Libertad, sociedad y cultura, entre otros satisfactores, le permitirán al ser humano, en la mayoría de los casos , desenvolver sus capacidades, sin embargo, relacionarse humanamente significa en un sentido pragmático, “transigir”, negociar, convenir, acordar, lo que presupone estar consciente del prójimo y de sus necesidades. Este transigir, es fuente inagotable de crisis, de tensiones que pueden terminan por limitar el desenvolvimiento de las personas o bien por detonar y afinar sus habilidades sociocognitivas.
Crisis, oportunidad y PNL.
De sobra conocemos que una forma ancestral de resolver las transacciones entre las partes inmersas en un conflicto, siempre lo ha sido, acudir con un tercero ajeno a la controversia que puede o bien tomar una decisión para  imponer la solución última (heterocomposición) o bien impulsar acuerdos ventajosos y amigables para ambas partes (autocomposición).
Asimismo estamos conscientes que los acuerdos asumidos desde una postura cooperadora presentar innumerables beneficios, tanto para los involucrados como en última instancia, para la consolidación de un estado de derecho a través de la pacificación social.
Es precisamente el logro de las posturas cooperadoras lo que define el excelso arte del mediador, conseguir que las partes conflictuadas encuentren en su contraparte, no un adversario sino un cómplice en el mejor sentido de la palabra, conlleva arribar a la conciencia de que la crisis nos ofrece una oportunidad de crecimiento, de cambio, dinámicas que de suyo son evolutivas y por tanto  humanas. A efecto de lo anterior, la técnica mediadora, se vale de una serie de herramientas y  métodos para elevar la calidad de argumentación y análisis del conflicto, dentro de las cuales podemos contar a la Programación Neurolingüistica, habida cuenta que esta disciplina, constituye una verdadera estrategia de comunicación y desarrollo personal y solo por ello, dicha disciplina justifica su inclusión en el despliegue de la estrategia pacificadora, pues no resulta fácil en nuestra cultura occidental, concebir al conflicto como un factor de crecimiento, sin embargo, la PNL ha demostrado que es posible  alcanzar nuevas concepciones en el ámbito de lo humano o como dice Michel Onfray:
“Cuanto menos practiquemos la cortesía, más difícil se hace llevarla a cabo. Y al contrario, cuanto más nos dediquemos a ella, más eficiente será su funcionamiento. El hábito implica el adiestramiento neuronal.”
Rescatamos de la cita anterior, la posibilidad de adiestrar el pensamiento, de programarlo, fundamento y razón de ser de la PNL, además del objetivo de adiestrarlo para vivir mejor, pues eso es la cortesía.

Aprender, desaprender y volver a Aprehender.
¿Qué es la mediación sino un método para arribar con la ayuda de un tercero especializado, a esos acuerdos eficaces que mejoren la vida?, ¿podría lograrse ese objetivo sin un proceso de trabajo reflexivo?.
Demos por sentado que  la reflexión y el análisis de un conflicto, demanda comprenderlo, en sus causas y consecuencias, esto explicaría al mediado, el estado actual de su relación conflictuada; esto significaría en mi concepto, aprender en el sentido pedagógico más cabal del término. Pero de nada sirve conocer las causas y consecuencias de nuestra relación sino desaprendemos, lo que implica en sí, el cambio de una costumbre por otra, mas sociable, humana, formativa y provechosa, justo como lo aconsejo  el filósofo cordobés Lucio Anneo Séneca.
“El cuerpo nos está pidiendo otras opciones, otras formas de ser, otros sentimientos, otros pensamientos, otras acciones, un nuevo repertorio. La PNL es desaprender y volver a aprender”.
La mayor utilidad del la PNL en mi área de trabajo, acaso radica precisamente en ayudar a.    visualizar nuevos paradigmas, más amables, éticamente sustentados, eficaces para los usuarios y no menos importante resulta, la PNL para la propia auto contención del mediador, quien como parte de su trabajo, está el conservar un estado emocional óptimo para el abordaje de los asuntos que la agenda demanda.
Aprehender en este contexto, implica conocer discursiva e intuitivamente  el resultado de la reconstrucción de la relación, es decir, vivir el objeto de nuestro conocimiento, asirnos de las nuevas experiencias, macerar el resultado del análisis del conflicto y de la reconstrucción de la relación, de ahí la importancia de que el mediador habrá la posibilidad de nuevas sesiones de mediación “post convenio” con el objeto de ajustar de ser necesario, tanto el entendimiento de las experiencias vividas a partir de los pactos, como ajustar los acuerdos para volverlos más eficientes. Al final, las ventajas de una constante revisión de la relación promueve los innumerables beneficios de la autognosis socrática, cuestión no menor en un contexto socioeconómico “distraído”  en esencia.

Aplicación de la PNL en mi área de trabajo.
A manera de corolario de lo anteriormente expuesto, enunciaré la utilidad concreta de la PNL en la dinámica mediacional, a través de la siguiente formula.
LA PNL APLICADA A MI ÁREA DE TRABAJO PERMITE:
1. Comprender cómo es que los mediados y el mediador seleccionan las ideas y acciones para arribar a determinados resultados.
2. Permite teorizar (fase de los Procesos Científico y Filosófico) acerca del origen de los comportamientos desde la perspectiva neurológica: esto es desde la visión, oído, tacto, olfato, gusto o sentimiento. (Considerando que todo nuestro proceder es el resultado de procesos neurológicos).
3. Dimensionar la trascendencia del lenguaje y su impacto en la esfera conflictiva, de ahí la necesidad de depurarlo y que el mediador se afane en el uso de las técnicas que dan cauce a las expresiones.
4. Ampliar los recursos de que se pueden valer los mediados para mejorar su propia vida y la relación misma con los otros.
5. Detectar el proceso de diseño de su mapa para modificar ese proceso y crear nuevos mapas de acuerdo al territorio y a sus finalidades últimas.
6. Entender la postura de los mediados respecto al conflicto a través de estas 4 fases de aprendizaje: A) No sé que no se.  B) Ya se que no se. C) Se lo que quiero y lo estoy haciendo.  D) La mejor acción surge automáticamente.
7. Permite la autocomprensión y motiva el autoconocimiento, requisito indispensable para la mejor toma de decisiones.
8. Ayuda a elevar el nivel de argumentación en el debate mediacional.










lunes, 9 de noviembre de 2015

LA AUTORIZACIÓN PARA EL USO LÚDICO Y PRODUCCIÓN DE LA MARIHUANA PARA EL AUTOCONSUMO

"No todas las opiniones tienen el mismo valor" dice el catedrático-mediador Josep Aguiló Regla, de ahí se sigue que quien intenta fundamentar sus creencias u opiniones desde razonamientos válidos y estudiados, asume una gran tarea pero sobre todo, da muestra de una gran responsabilidad. Esta noción de responsabilidad es de gran utilidad ahora que se debate tanto el tema de la autorización a cuatro mexicanos para sembrar marihuana para su autoconsumo y con fines lúdicos;  antes de opinar, acudamos a los expertos y como aconsejo Emmanuel Kant, "atrevámonos a saber".


martes, 29 de septiembre de 2015

CANCIONES PARA LA PAZ...BRUCE SPRINGSTEEN!!

Alteridad cantada...la justicia alternativa promueve valores, aquí acaso uno de los principales puesto que no estamos aislados...


...un ensayo por la paz...



Por el M. en D. Mario Alberto Montaño Delgado.



La paz es movimiento permanente, no es un estado estéril, para lograrla es necesario trabajar desde las íntimas percepciones de sus artífices, hasta los externos actos que los demás apreciamos. Una vez que la paz se obtiene, necesario es mantenerla; por esencia es ecléctica, abierta, incluyente; en su consecución, todos tienen un roll que desempeñar, nadie debe estar fuera, el movimiento de la paz nace del corazón y convierte al agente pacificador en un líder, en una autoridad que cautiva por su congruencia en el decir y el hacer, en un Mahatma Gandhi, en un Marco Aurelio, en un Nelson Mandela, en un Gilberto Bosques; la paz también es contexto, en el cual, se conforma la identidad personal y la unidad de los pueblos, ahí nace el ser humano como es, tal cual, sociable y amigable, paradójicamente es también un ideal, es un sueño, en cuya aspiración muchos han perdido la vida, pero perdiéndola, ganaron la de sus semejantes; la paz produce cultura y la cultura representa evolución y progreso; si nuestra mente no tiene paz, todo retrocede, nuestra humanidad se retrotrae a nuestra básica naturaleza y somos más animales que seres civilizados; si nuestros proyectos están impregnados de guerra, desconfianza o resentimiento, no habrá más avance que lo que en nuestro breve espacio podemos apreciar o suponer; pues las  decisiones más impregnadas de pasión que de inteligencia, más de belicosidad que de pacifismo nos llevan a la comprensión de nuestros intereses, pero no de las necesidades de los demás; las instituciones más nobles: el derecho, la ley, la nación, la asistencia; llevan en sí, como alma y bandera, a la paz; en sus diversos niveles o acepciones, la paz es tranquilidad; a pesar de los teóricos Kantianos, la paz pierde su esencia si deviene de la guerra; antes de su imposición, la paz exige diálogo y entendimiento y no fríos procesos dialécticos; la paz es básica necesidad, Hobbes demostró que en su ausencia sobreviene el caos, el miedo y la ansiedad; Celso sentenció que el derecho es el arte de lo bueno y equitativo, por tanto, el derecho es el instrumento que por excelencia debe tender al logro de la paz; por su parte, Rabindranath Tagore decía que el amor se expresa a través de la ley; y desde luego se refería a las leyes justas, las que tienden al logro de la paz; por ello es valido el siguiente razonamiento: “si el derecho es el arte de lo bueno y de lo equitativo, entonces el abogado, como operario del derecho, es el artista de lo bueno y lo equitativo, de ahí por necesidad se sigue que el abogado por esencia debe ser pacifista” antes de la aplicación de la norma se debe apelar a la bondad de las personas; la paz, su conocimiento y práctica constante, es obligación principal de quienes detentan un cargo de autoridad, Fernando Savater, ha escrito que la palabra autoridad deviene del vocablo latino “ augeo  “  que significa lo que ayuda a crecer; por tanto, aquellas autoridades que hacen la guerra desde su postura, viven un conflicto interno, de una densidad ontológica insoslayable, la verdadera tragedia radica en que no lo sospechan; la autoridad por esencia es pacífica;  paradójicamente el pacifista es un ser extraño, sueña despierto, puesto que su mira la pone en valores universales, ambiciona la instauración de la paz perpetua entre los seres, se asocia solamente con soñadores semejantes a él, juntos analizan, estudian, planean y ejecutan. Quizá para la mayoría, la paz perpetua, la sabia autoridad, la ley justa y el abogado bondadoso sean utopías, pero aquí cabe la pregunta, ¿sin estas utopías, que impregnan nuestros más nobles sentimientos e intenciones, vale la pena vivir? ¿el amor por los padres, los hermanos, los hijos y los amigos, no son un reflejo de estas utopías?. El pacifista media los conflictos, pero también las ideas y realidades, pues como buen mediador, busca producir en la convicción de los seres, la idea de que pueden aspirar a pertenecer a una aristocracia moral, para desde ahí, modificar su vida para bien, para lo mejor... para la paz. Sirva esta breve aportación como homenaje a los verdaderos promotores y estudiosos de la paz, para sí, para los suyos, para todos, también para quienes entienden y practican cada día esta enseñanza del Papa Francisco: 

“...el verdadero poder, reside en el servicio a los demás...”  

martes, 4 de agosto de 2015

EL MEDIADOR Y LA PREGUNTA: ¿QUÉ ES LO MÁS IMPORTANTE EN TU VIDA?

                                                                       para las pequeñas Vale y Ana Sofía


Aristóteles fue tajante acerca de que la finalidad última a la cual debe aspirar el ser humano, es decir, "la felicidad", sin embargo, inmersos en un agresivo y dinámico sistema capitalista, nos rodeamos de tantas distracciones que resulta muy difícil conocernos a nosotros mismos, tanto como cultivar una vida que en Foucault debiera ser "un arte de existir".

El minimalismo existencial puede constituirse en una importante estrategia de vida no solo para el mediador, sino para cualquier persona aquejada por el status, deudas, intereses y necesidades insatisfechas. 

El siguiente video resulta particularmente interesante por cuanto que ilustra una crisis generadora de cambios en aquello que más debemos atesorar, nuestra vida y la manera de llevarla.




Un proceso de mediación, entre otras oportunidades, puede devolver a los usuarios de este sistema, a encontrarse con aquello que puede detonar un cambio para bien, para pensar por sí, acerca de su vida y la del otro.

lunes, 29 de junio de 2015

“ALTERIDAD y MEDIACIÓN”


Por Mario Alberto Montaño Delgado.

Que el conocimiento teórico se traduzca en un eficiente pragmatismo, es ideal y condición para conseguir los resultados que la ciencia, arte o profesión buscan producir, pero dicha correlación cobra vital importancia, si en ello,  a decir de Fernando Savater, nos va la vida o lo que coadyuva a nuestra felicidad, entendida  como ese estado de satisfacción personal.

El estagirita en su Ética Nicomaquea, aseguró que el perfeccionamiento de nuestras potencialidades, nos permitiría alcanzar la autorrealización, para ello, recomendó que cada uno, debiera explotar y afanarse en mejorar aquello que ama hacer, opinión con la que coincide Zygmunt Bauman en su encomiable ensayo el Arte de Vivir, al recomendar que plantearnos objetivos que nos parezcan casi imposibles de realizar y la aplicación a su consecución, pueden asegurarnos el logro de una vida plena y hasta aquí, pareciera que los postulados mencionados no merecen objeción alguna, pues dentro de sus bondades está el abrirnos una vía justificada para ejercer la autognosis socrática (conocernos a nosotros mismos) además de asegurar el derecho que toda persona tiene a “ser”; y por otro lado, exigen la expansión de nuestro pensamiento (recordemos que Aristóteles enfatizó que los únicos dos comportamientos que no admiten limitantes son Amar y Conocer).
Podríamos en congruencia de lo anterior, comprender que Lou Marinoff, concluya que con la concepción de la práctica virtuosa occidental, quedaron asentadas las bases del desarrollo individual y personal del individuo, base de los sistemas políticos democráticos contemporáneos; sin embargo, en el excelso desarrollo de la teoría ética occidental, se olvido un elemento de suma importancia que si bien no se paso por alto, no se desarrollo lo suficiente sino hasta los estudios fenomenológicos de Emmanuel Levinas durante la primera mitad del siglo XX.

¿Qué se ha pasado por alto?
“el otro”, en otras palabras: “los demás” no sólo como posibilidad teórica, sino como posibilidad ontológica, dado que la extensión de la personalidad del ser humano no se agota en la individualidad sino en la relación con nuestros semejantes que son además elementos imprescindibles para la autorrealización individual, social, profesional, etc…

El maestro Zygmunt Bauman refiere en su ensayo “Ética Posmoderna”, que la Alteridad señala la responsabilidad natural que como ser humano (y esto aplica para todos)  tengo  para con “el otro y con los otros”,  que se traduce en el respeto por su dignidad, en el cuidado de su  persona y necesidades más apremiantes.

La palabra Alteridad encuentra su raíz en el vocablo latino alter que significa el otro, y tal expresión entraña desde luego la noción de “ese alguien” del que yo me doy cuenta, sin embargo, esto que hasta cierto punto es obvio, entraña una hermosa enseñanza, puesto que darse cuenta del otro, es vivenciarlo, saberlo como él es, desde su historia, sus esperanzas, sus sueños y sufrimientos.
Un acercamiento de la noción de alteridad con alguna cualidad o valor humano que pudiera acercarse lo suficiente como para entenderla mejor, quizá sería una habilidad que es común a los mediadores, conciliadores y facilitadores, esto es, la empatía, la cual solemos entenderla como “el ponernos en los zapatos de los otros”, o en otras palabras, como la comprensión respecto a las circunstancias y sentimientos que pueden ser las causas y consecuencias del estado de ánimo de una persona y de su manera de proceder. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española la define como “La Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro”, sin embargo, cabe señalar que hay una diferencia substancial que aleja a la alteridad de la empatía, pues en este último caso, la diferencia y distancia entre los que se comunican no se salva, ya que puedo ser empático desde el momento en que respeto el estado de ánimo del otro y su sufrimiento y aún con ello la distancia entre él y yo, queda intocada; en cambio, la alteridad conlleva un sentido más profundo, puesto que para alcanzarla se requiere de un mayor esfuerzo, es decir “mi profunda comprensión acerca del estado de ánimo del otro”, deviene del esfuerzo que pongo en ver el mundo desde su óptica, desde donde él lo vive, para lo cual me apoyo en el conocimiento de su historia y en su circunstancia y así, procurar de todo corazón, vivir y abrirme hacía el otro, de tal forma que intentaremos ser una sola conciencia, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua define a la alteridad como “la condición de ser otro”.

Puede ser con justa razón, que de este trabajo se espere una definición de la alteridad, sin embargo no ha sido tanto mi interés el delimitar teóricamente algo que por su naturaleza pragmática, se explica mejor a través de ejemplos, puesto que la alteridad es una capacidad y un hacer en función del prójimo, de ahí su complejidad, el prócer de la literatura Rusa Fiodor Dostoyevski sin definir el concepto en estudio, lo expresa así  "Todos somos responsables de todo y de todos ante todos, y yo más que todos los otros".

La afirmación anterior, desde luego nos obliga a cuestionarnos a nosotros mismos acerca de la manera en la que contribuimos a este clima de violencia, de corrupción e inequidad. A mi parecer, estas nociones de alteridad, compasión y empatía, nos sienta como un bálsamo a nuestra lastimada humanidad, pues el sólo hecho de leer textos que las divulguen, debieran ser bienvenidos, comentados, corregidos y ampliados.

Por las reflexiones que hemos vertido en este espacio, propongo a los operarios de los medios alternos de solución de controversias, mediadores, conciliadores y facilitadores, en quienes el Estado ha delegado la tarea de ser salvoconductos de comunicación, de concordia y de pacificación, que el resultado de nuestra labor promueva además de la empatía, las profundidad de la alteridad y la acción propia de la compasión; que los convenios celebrados entre antigüos beligerantes, sean documentos que entrañen un verdadero sentido de responsabilidad entre los participantes de nuestros procedimientos, pues nosotros apostamos a que el cambio de nuestro entorno germinará desde nuestras salas  de mediación.

La promotora de la encomiable Carta Mundial por la Compasión, Karen Armstrong expone en este sentido:
“No podemos paralizarnos por el sufrimiento global. Tenemos el poder de trabajar juntos de manera enérgica en pro del bienestar de la humanidad e ir en contra del extremismo desesperado de nuestro tiempo. Muchos de nosotros hemos experimentado el poder de la compasión en nuestras vidas; sabemos cómo un solo acto de amabilidad y empatía puede cambiar una vida. La historia también nos muestra cómo la acción de unos cuantos individuos puede hacer una gran diferencia. En un mundo que está girando fuera de control, necesitamos este tipo de acciones ahora.”

Estamos, por tanto, compañeros mediadores, conciliadores y facilitadores, comprometidos con nosotros y con los otros, a crear conciencias nuevas, a crear vínculos de alteridad, así lo explica el filósofo canadiense Lou Marinoff:
“si usted es padre o madre, pedagogo, asesor, empleador o un cuidador profesional de cualquier tipo, entonces es responsable de mostrar caminos que permitan a los demás experimentar a su vez la realización en mayor o en menor medida…”

Es así que les propongo asumir el compromiso al que se refiere Lévinas y Dostoyevski y valientemente digamos con ellos "Todos somos responsables de todo y de todos ante todos, y yo más que todos los otros".

M. EN D. MARIO ALBERTO MONTAÑO DELGADO.
Mediador, Conciliador y Facilitador del Poder Judicial del Estado de México.
Catedrático de Posgrado en la Maestría de Medios Alternos de Solución de Controversias de Ixtlahuaca y de Maestría en Derecho Judicial de la Escuela Judicial del Estado de México
Titular del blog: “la paz es el camino…”   eticayjusticiaalternativa.blogspot.com

albertomd2773@hotmail.com

sábado, 27 de junio de 2015

OASIS:...nos necesitamos unos a otros...


PARA MEJORAR TU ENTORNO: UNA PROPUESTA DE JOSÉ SARAMAGO.


De la Redacción del Periódico Digital "SIN EMBARGO"
México, 24 jun (EFE).- Decía José Saramago que con la misma fuerza con la que los humanos defienden sus derechos tendrían que reivindicar sus deberes, unas palabras dichas hace casi dos décadas que hoy se hicieron vigentes en un foro en la capital mexicana, donde se busca crear una carta de obligaciones.
“El encuentro de pensadores para crear la carta de las obligaciones del ser humano” es el título de este evento que se celebra hoy y mañana y en el que intelectuales y expertos dialogan sobre este asunto, ya tratado por el nobel de literatura en 1998, cuando recogió este galardón.
“Tomemos entonces, nosotros, ciudadanos comunes, la palabra, con la misma vehemencia con que reivindicamos los derechos, reivindiquemos también el deber de nuestros deberes. Tal vez así el mundo pueda ser un poco mejor”, decía el escritor portugués en su discurso, que coincidió con la celebración de los 50 años de la firma de la Declaración de los Derechos Humanos.
Y el primer deber humano tendría que ser, agregaba, “exigir que esos derechos no sean sólo reconocidos, sino también respetados y satisfechos”.
Estas palabras fueron recordadas hoy por su viuda, la periodista española Pilar del Río, quien a través de varios textos del intelectual recordó cómo ya hace décadas Saramago alertó de la grave crisis que se acercaba si los humanos no aceptaban sus obligaciones. Y es que en 50 años, aseguraba entonces el portugués, “no parece que los Gobiernos hayan hecho por los derechos humanos todo aquello a lo que moralmente, cuando no por la fuerza de la ley estaban obligados. Las injusticias se multiplican en el mundo, las desigualdades se agravan, la ignorancia crece, la miseria se extiende”.
Estos pensamientos sirvieron hoy para que distintas personalidades reflexionaran sobre el tema en un evento organizado por la World Future Society y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) al cumplirse cinco años de la muerte del intelectual a causa de una leucemia.
Gracias a varias preguntas del público, la periodista fue cuestionada sobre la vigencia de estas palabras. “Los seres humanos tenemos la obligación de pensar y de respetar, tenemos que utilizar la conciencia y la razón, que es lo que nos distingue de los animales”, dijo.
Además, hay que alejarse de “esas palabras que nos mecen” y “nos conducen directamente hacia un estado de indiferencia social que ya sabemos que es el paraíso del poder, el lugar en que este hace o deshace feliz, en beneficio de sus propios intereses”.
En el foro participaron personajes como el jurista español Baltasar Garzón, quien hizo una radiografía de los males que afectan hoy a la democracia en el mundo, como la confusión que tienen los Gobiernos de regular en aras de la seguridad con más leyes que solo causan la pérdida de libertades de los ciudadanos.
El estado de Derecho, dijo, se protege con la persecución de los delitos, fortaleciendo la cultura de la justicia, de la transparencia y el respeto a los derechos humanos.
“Tenemos un principio, un deber, el de la prohibición de la indiferencia y el deber de la indignación activa frente a estas agresiones de las que somos objeto de forma sistemática”, aseveró.
En una mesa titulada “Estado de Derecho”, Garzón estuvo acompañado por el abogado portugués José Antonio Pinto, el escritor mexicano Federico Reyes Heroles y el experto argentino Eduardo Raúl Balbi.
En la inauguración del evento participó también a través de un texto el rector de la UNAM, José Narro Robles, quien llamó a “dejar de lado las visiones individualistas y materialistas para pensar en el planeta, en los seres que lo habitamos y en el espíritu del ser humano”.
“Necesitamos cambiar de enfoques y perspectivas, romper clichés para imaginarnos un mundo distinto, para atrevernos a plantear una nueva utopía. Imaginar un mundo donde el hambre, la ignorancia y las muertes prevenibles no tengan cabida, donde no exista marginación por motivos raciales, religiosos, de género o económicos”, agregó. EFE

lunes, 22 de junio de 2015

LIPOVETSKY- "CREATIVIDAD Y FELICIDAD EN LA HIPER-MODERNIDAD"



CRÓNICA

Entrevista. Filósofo y sociólogo francés, estudioso de la sociedad posmoderna

Gilles Lipovetsky: 'La gente común no halla ya la felicidad en el súper, por eso escribe o hace fotos'

  • 'El capitalismo ha permitido al arte entrar en la vida cotidiana y liberarse 

    de su encierro en museos' 

  • 'El arte ha perdido su identidad sólida'

  • 'El espectador se pregunta si es pura provocación, una broma o una genialidad'

  • 'La competitividad hará el trabajo difícil. Para buscar el equilibrio, 

    la creación debe ser prioritaria' 




Imagen: JORDI SOTERAS



     
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Es un fenómeno realmente curioso. Cuando uno lee a Gilles Lipovetsky -el filósofo por excelencia de la modernidad y su postrimería, El imperio de lo efímero, La era del vacío, transmutada ahora en «híper modernidad»- las conclusiones que extrae son catastróficas y apocalípticas; pero toda vez que uno le escucha, esa carga negativa -¿estaría en mi mente lectora?- se transforma en corriente positiva e integradora. Empiezo a pensar que no sé leerle, no obstante les pasaré unas claves para que ustedes lean mejor La estetización del mundo, su último y nutritivo ensayo, que esta semana publica la editorial Anagrama. 
Verán, cuando lean que la cultura y su expresión artística se ha convertido en puro negocio de mercado, entienda que «la motivación económica no mata la creación» sino todo lo contrario, porque ha traído consigo una muy loable "desjerarquización de la cultura" y ha conseguido "que el arte no permanezca envasado en los museos sino que impregne nuestro mundo común, tal y como hoy sucede". Que si nuestras emociones se han convertido en un arma que el comercio maneja como hilos de marioneta, pues mejor que mejor, porque "esto nos ha dado la libertad de elegir e innovar» -elegir el atuendo, por ejemplo-. Y donde dice que el "capitalismo artístico" ha estetizado nuestro alma, han de entender "estética" en su sentido original griego: tocado por las emociones, la percepción, la sensibilidad. Es decir, que vivimos en un mundo estupendo. El problema, y esto sí lo admite, es que muy pocos tienen el dinero para disfrutarlo; pocos que cada vez son menos, mientras el resto luchamos contra la ansiedad que el híper consumo y la híper estimulación, la inmediatez y la falta de educación, nos generan.
No obstante, también para ello apunta soluciones el filósofo de lo social -Millau, Francia, septiembre del 44-: educar a nuestros hijos y alumnos en el gusto por la creación y el empeño en la calidad. Ay, tan fácil lo pinta.


Si el arte y la cultura se han convertido en puro negocio comercial, ¿es que han perdido todo valor humanista? 
No, el valor humanista pervive en la cultura pese a su utilización mercantilista. Siempre ha habido intereses detrás del arte, si piensas por ejemplo en el Renacimiento, la dimensión del arte no era humanista, sus valores eran religiosos y de poder. Es en la era moderna cuando se impone la idea de que el arte excluye lo comercial, de que el beneficio económico lo pervierte; pero llegados a la híper modernidad, esta diferenciación estricta se erosiona. Pongamos por ejemplo los museos, no solamente proliferan por todas partes sino que acogen manifestaciones como la moda o incluso las marcas, y la gente se escandaliza: ¡oh, la cultura se ha comercializado, ha muerto y ya no existe sino el dinero! En mi opinión el problema era en cambio la exclusión: ¿es que no hay creación, no hay cultura en la moda? Yo creo que sí, y que en cierto modo hemos llegado a un estado de las cosas más verdadero. Me parece muy positivo cuestionarse las jerarquías, la línea divisoria entre el arte puro y el comercio. Esta oposición rígida es lo que se contesta en el libro: no, la motivación económica no mata la creación, la democratiza. Lo ideal no es un arte sólo apreciable por una jerarquía, es preferible que la belleza y la creatividad estén en el mundo cotidiano y del comercio, y esto es posible gracias a la industria, que hace posible la moda, el diseño, la tecnología, etcétera.
¿Y todo esto le parece suficiente para un buen futuro o tiene alguna receta para un mañana mejor?
Nuestro objetivo de futuro, sobre todo para nosotros los europeos, es comprometernos con la calidad. Para mí, esta es la gran cuestión humanista hoy: la modernidad ganó la batalla de la cantidad, el bienestar para la mayoría, y la híper modernidad debe ganar la batalla de la calidad o la estilización del mundo; este es el ideal de futuro. El capitalismo ha dado un giro, abriendo una ventana que permite al arte entrar en la vida cotidiana y liberarse de su encierro en los museos. Y esto en el fondo no era sino el programa de las vanguardias históricas y del modernismo: el arte aplicado que tenía como fin hacer bonito lo útil.
Analiza en su ensayo una evolución de los fines artísticos, de la religión a la política, pero mi pregunta sigue siendo: ¿a qué fines sirve hoy el arte sino a los comerciales? De Andy Warhol a Damien Hirst, ¿cuál será la intencionalidad del artista vivo más caro del mundo?
No lo sé, no quiero entrar a valorar si me gustan o no las calaveras de Hirst o los globos de Jeff Koons, este gran mercader publicitario, por ejemplo. Lo que me parece revelador de esta época es tu pregunta, que apunta a la desorientación general, porque el arte, en mi opinión, ha perdido su identidad sólida. Y el espectador se pregunta continuamente si es pura provocación, si es una broma o por el contrario, una genialidad. La primera premisa del arte aplicado es renunciar a la idea de que el arte se opone a lo comercial y a la celebridad. Y luego llega Warhol y proclama: "I'm a business artist" [soy un artista comercial], y aquello supuso una ruptura, porque hasta entonces lo comercial era lo vulgar, pero a partir de entonces el arte comercial dejaba de diferenciarse del verdadero arte, desaparecía la contradicción entre arte y éxito comercial. Se convirtió en un artista celebridad y en su Factoría el arte se integró con la comunicación, la publicidad, el marketing, etc. ¿Qué diferencia hoy una galería de arte de una tienda de moda?
Dice que este capitalismo trans-estético funciona a base de explotar comercialmente nuestras emociones. ¿Es posible aún luchar para liberar nuestras emociones de esa explotación comercial o somos ya sólo burdas marionetas a su antojo?
El libro se remonta a los orígenes de este capitalismo artístico, que sucede exactamente a mediados del siglo XIX con el nacimiento de los grandes almacenes: comprar deja de ser algo simplemente útil y se convierte en un espectáculo. Las mujeres van al Bon Marché y se divierten con los colores, la decoración, etcétera: es el origen del shopping como acto teatral, el comercio entendido como teatro. Y a partir de ahí el comercio se focaliza en nuestras emociones, jugando con ellas mediante la publicidad, pero también a través del cine, que es la ingeniería emocional perfecta, y finalmente mediante el diseño. A partir de principios del siglo XX el capitalismo profundiza en la idea de que vivimos mejor rodeados de belleza, tocados por la emoción de la belleza, y consigue producir y comercializar las emociones, integrándolas en el engranaje económico. Hoy en día lo emocional ha penetrado en todos los ámbitos de nuestra vida, incluida la política, todo quiere hacernos reír o llorar; el capitalismo funciona como una ingeniería de sueños y emociones.
¿Y dónde queda la libertad del individuo?
Esta comercialización, que en principio es una manipulación criticable, no es tan simple: el capitalismo artístico se ha visto obligado a diversificar para emocionar y a cuidar hasta el más pequeño detalle para permitirnos la libertad de elegir. 
¿Libertad o espejismo?
Te pongo un ejemplo sencillo, con una pregunta: ¿por qué vas vestida así hoy, acaso lo has copiado de un modelo? Tu respuesta sin duda será que no, en absoluto, que has combinado y personalizado tu imagen, que te gusta llevar el pelo así y asá, que la falda la has encontrado en un mercado tal y cual, etcétera. Si el comercio no hubiera diversificado y cuidado el detalle al extremo, esta libertad de elegir e innovar no sería posible. Si fueras una burguesa catalana de principios del XX, tu casa y tu atuendo serían extremadamente convencionales, sin embargo la moda hoy te permite ser anticonvencional, el híper mercado es tan diverso que cada individuo puede recrear su propio universo.
Monsieur Lipovetsky, ¿cómo logra dar un giro positivo a todo lo que en principio parece negativo y alienante?
Mira, desde finales de la Edad Media se habló de la dictadura de la moda, algo que hoy ya no es real, no es posible. Hay una dictadura comercial, todo es comercio, pero no hay una dictadura de la moda, la moda es absolutamente diversa.
Propone ante todo la educación para luchar contra la esterilización de la cultura. Una educación familiar y no académica, ¿he entendido bien?
No, no, ambas: la escuela también debe educar.
¿Cómo educar a nuestros hijos si nosotros mismos somos producto de esta hipérbole consumista? ¿Por dónde empezamos?
No debemos esperar que el capitalismo artístico lo haga todo: tenemos que conservar nuestra mirada. El capitalismo no sólo ha estetizado nuestro entorno, sino que también ha sabido estetizar nuestro alma, en tanto que consumidores. Un campesino del XIX no contemplaba el paisaje, apenas veía las cosas útiles que había en ese paisaje. Los artistas nos enseñaron a contemplar y el capitalismo democratizó esa contemplación, y así nace el turista, que no es sino consumidor que viaja para sentir la contemplación, algo puramente estético. El concepto de estética viene de la voz griega aisthetiké que quiere decir tocado por las emociones, perceptor y sensible a la belleza y su influjo sobre la mente. Y el capitalismo artístico ha conseguido, a través de la publicidad, las revistas, el cine, la moda, etcétera, democratizar la mirada estética, es decir la percepción de la belleza, la sensibilidad.
¿Y ya está? Quiero decir, sobre estas premisas, ¿cómo podríamos educar? ¿Educamos en el consumo capitalista y punto?
Vuelvo al planteamiento del principio: la batalla humanista hoy está en la lucha por la calidad. Las escuelas tienen que luchar por esa calidad, ayudar en la búsqueda de la calidad. Y este es el mensaje del libro: para ganar esta batalla, humanista y también económica, hay que priorizar la calidad. Las escuelas deben enseñar el gusto por la creación. Mira, la competitividad hará que en el futuro el trabajo sea cada vez más difícil y cualificado, y para buscar de nuevo el equilibrio es imprescindible que la creación sea algo prioritario, porque nos ayuda a vivir mejor y es un motor económico: hacer música, pintar, escribir o contar con imágenes proporciona un placer y una satisfacción que no son estrictamente consumistas. El consumo no basta, hay que sentir. El capitalismo artístico no es lo único que existe, hay otros paradigmas contradictorios con la estética: la salud, la polución, la ecología, la educación, que no debe ser exclusivamente estética, los niños tienen que formarse en la realidad y en el esfuerzo...
¿Será capaz la ecología de poner fin a la sobredosis consumista que tanto daño hace al planeta?
No soy en absoluto pesimista: las contradicciones harán evolucionar el mundo, el hombre no es sólo un productor y consumidor, es un creador que encuentra la felicidad en esa dimensión creativa. Cada vez más la gente común escribe, fotografía, hace teatro... y no lo hace por esnobismo, sino en busca de la felicidad que no encuentra en el supermercado. La competitividad nos contagia estrés y ansiedad, y el ideal humanista es integrar la dimensión creativa para liberarnos, aliviarnos. La vida será cada vez más difícil y la creatividad ha de ir ganando importancia, y por ello me parece una clave educativa primordial: dar a los niños los utensilios para que puedan realizar esta profunda aspiración humana que es la creación.
Monsieur Lipovetsky, en 1995 predecía usted una creciente polarización social entre una pequeña minoría opulenta y una vasta mayoría muy mal pagada. Esto que es hoy el presente, ¿hacia dónde derivará en el futuro?
Sí, atendemos a esta deriva desde los años 80. Pero no es tan sencillo, por un lado la desigualdad económica se acentuará y por otro, los gustos serán cada vez más homogéneos entre las clases, y el resultado paradójico de esta democratización estética es una creciente ansiedad entre las clases no pudientes. 
¿Y la solución?
Llevábamos más de una hora conversando y lo cierto es que la madeja, lejos de desliarse, se enmarañaba cada vez más. No había más tiempo. Tampoco llamé a su casa de París, para no liar los cables inalámbricos del teléfono.

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La estetización del mundo, que el filósofo firma a medias con Jean Serroy, sale a la venta este miércoles,28 de enero (Editorial Anagrama)


NOMBRE: Gilles Lipovetsky. ESTADO CIVIL: casado; dos hijas. EDAD: 70. SU PROYECTO: 'De la légèreté. Vers une civilisation du léger 2' (De la ligereza. Hacia una civilización de lo ligero). LIBRO Y PELICULA: 'No tengo. Leo literatura y veo cine muy diverso, y casi siempre en relación con aquello que estoy escribiendo o sobre lo que estoy reflexionando'.